domingo, 9 de diciembre de 2012

Móvil - pistola calibre 22

Móvil - pistola, lleva cuatro proyectiles del calibre 22


El móvil sirve para todo, para sustituir al viejo PC, para tomar fotografías familiares, para descargar música y ahora también como movil-gun. Esto va a crear una revolución en las terminales de los aeropuertos y la lesgislación sobre inalámbricos

¿Es un móvil-pistola. En Nápoles donde algunos reivindican su invención niegan que merezca ser puesto fuera de ley. No es una pistola camuflada y si no hay sino que verle su aspecto: un inalámbrico ortodoxo e “inofensivo”, un poco más pesado que los normales.
Los servicios de seguridad en los aeropuertos parecen preocupados por la posibilidad de que individuos transporten su móvil para matar, impunemente con licencia.
El problema empezó en una terminal del aeropuerto, sin pasar por el scanner
Un conocido traficante de armas de origen croata intentaba introducir el dispositivo en Europa Occidental. El arma de fuego totalmente disfrazada como un terminal móvil hubiese pasado totalmente desapercibido en los scanners y controles diversos dada su similitud con un móvil antiguo. Ponerlo en la bandeja y ya está.
La pistola usa munición del calibre 22, cargándose esta automáticamente (cuatro balas) al doblar el teléfono móvil por la mitad. La antena hace las veces de cañón, y para disparar solo hace falta pulsar las teclas 5, 6, 7 u 8.
Por el momento se desconoce la procedencia del arma móvil aunque algunos expertos aseguran que probablemente tenga su origen en alguna de las republicas de la antigua Yugoslavia. Aunque un coleccionista de Nápoles lo reivindica.
En fotos y videos se ofrecen en muchos portales los secretos de su funcionamiento. Matar a cualquiera es como dirigirle la palabra, pero el problema se lo plantean las aerolíneas que prohíben a bordo armas de fuego. Y los controles de subida al avión y aduanas. ¿Deben todos los móviles pasar el escáner?. Si es así como se prevé que el móvil-gun va a proliferar, los controles se eternizarán, los vendedores y los fabricantes ya han planteando una protesta a cualquier intento de escrutinio. Y no basta con el criterio policial o aduanero, hace falta un ordenamiento legal para el control de los móviles. El móvil que mata -y no de cáncer-va a dar mucho que hablar y gastar saliva. Con tal de que algún terrorista o mafioso no lo ponga de moda entre los de su oficio. Y eso viene.

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